A estas alturas de la película ya no me engaño sobre la naturaleza del arte. La posibilidad de que surja no es tan dependiente del talento, del trabajo, o de la preparación como del coraje con que se afronte el proceso estético. Coraje para crear con la mayor dosis de libertad, alejándome de planteamientos racionales que me puedan neutralizar la intuición. No pretendo comunicar una idea al espectador, ni tampoco emocionarle, actúo meramente como un instrumento que transmite lo que le llega desde las profundidades de la psiquis. Las obras de esta muestra han surgido sin ningún planteamiento previo. Son resultado natural, casi casual, pero del todo inevitable del respeto a su propia coherencia interna. Presento en el ámbito de Espiral una selección de obras realizadas en el año 2014, que solo quieren ser espejos de mi ser último, y que pretenden reflejar el ser último del espectador.
Manolo Oyonarte, 2014

