El trabajo de Carmen Van den Eynde comienza en su propio jardín, donde cultiva personalmente las flores, frutos y plantas que posteriormente fotografía para componer sus imágenes, tan irreales como intrigantes. A medio camino entre la documentación botánica, por su delicioso detallismo, y la composición ornamental, por su poética clásica que recuerda a las guirnaldas decorativas romanas o a los bodegones florales barrocos, las fotografías de Carmen Van den Eynde son un ejemplo perfecto de un arte que logra soldar la tradición cultural y la innovación tecnológica.

